CENTRALIA, EL PUEBLO QUE ARDE ETERNAMENTE

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Centralia es un extraño y hoy famoso pueblo,subdivisión del condado de Columbia, pertenciente al estado de Pensilvania, sito en el país del tío Sam y la tía Margaret Rouse. Porque digo yo que el simbolismo coloquial patrio también tendrá una personificación femenina, ¿no?. Coño, lee esto Pilar Rahola y me coloca en su top feministas del año.

Reconozco que supe de él hará un par de años y claro, iluso de mí, empecé a especular con la escritura de un guión para un largometraje que sería el bombazo del año al tocar un tema nunca visto hasta ahora. Craso error. Ya se habían adelantado los de siempre y hecho famoso el juego de marcianos Silent Hill, que más tarde sería llevado al cine en una peli de terror que a veces los pone de corbata e incluso les da un par de vueltas al cuello. Dicen que las ideasestán ahí, flotando en el aire a la espera de que alguien las coja. Pues será que siempre se adelanta algún cabroncete…

Su origen se remonta a 1841, cuando un tabernero avispado y sin duda taurino, Johnathan Faust, quizá para celebrar el nacimiento de una de las leyendas hispanas de la época, Lagartijo, abrió Bull´s Head, un lugar ideal para que el sector masculino de toda esa parroquia que empezaba a asentarse por allí le pegara al frasco durante un buen rato tras eslomarse todo la jornada de sol a sol. La anarquía urbanística del pueblo duró poco, cuando llegó el ingeniero de minas Alexander W.Rea con las rebajas. Pertenecía a la compañía Locust Mountain Cold and Iron, y comenzó a tirar de escuadra y cartabón, construyendo calles y parcelas, dejándolo todo limpito y racional como su cabeza cuadrada. Lejos del cachondeo que se respiraba en la hora golfa del Bull`s Head. Al pueblo se le denominó entonces Centreville, hasta 1865, cuando mutó en Centralia al establecerse allí una oficina de correos. El carbón se convirtión en la fuente de ingresos de la zona hasta 1960, cuando la mayoría de las empresas mineras se largaron de allí, aunque los viejos rockeros continuaron bajo cuerda con la minería de contrabando hasta 1982.

Pero ya empieza lo bueno. Como todo pueblo maldito que se precie, aumenta su caché si por el lugar ronda alguna organización secreta. En el caso de Centralia, allí hacían de las suyas la gente de Molly Maguires, creada en Irlanda por mineros católicos y que llevaron hasta el nuevo mundo, al estilo de lo que los italianos hicieron con la mafia. Como muchas de estas organizaciones, el origen era defenderse de patrones hijoputas e imponer un sistema de trabajo digno. El problema es que al final los principios se difuminan en el tiempo y se pasa a la vieja extorsión de afoja la mosca o patapum y tentetieso.Algo que pudo comprobar el Alexander
W.Rea, el ingeniero cuadriculado, al que le dieron matarile una mala tarde. Por su asesinato fueron colgados tres hombres y durante los siguientes años hubo más muertes. Aún así, el pueblo seguía creciendo y llegó a tener siete iglesias, cinco hoteles, veintisiete salones, un banco, comunicado por dos vías férreas y no sé cuantos puticluses.

El origen de su leyenda comenzó en 1962 cuando el típico que va tirar la basura en el intermedio de su serie favorita, descubrió que el estercolero utilizado por los del pueblo, situado en la fosa de una mina abandonada, ardía cual moco de dragón. El fuego prendió una veta expuesta de carbón, exparciéndose entonces por todas las minas que estaban debajo del pueblo. Y se lió. Pese a los intentos de apagarlo, aquello siguió quemándose sin parar entre 1960 y 1970. Más de uno acabó intoxicado por la inhalación de monóxido de carbano.

En 1979, el arriesgado dueño de una gasolinera del pueblo metió la varilla para medir cómo estaban los tanques subterráneos de combustible y en lugar de descubrir por cuanto le salía la broma de llenarlos comprobó acojonado que esta ardiendo. Acto seguido bajo un termómetro atado a una guita y aquello marcaba 78º, entonces la atención pública se preocupó en firme por Centralia. Desde luego el gasolinero no se quedó para comprobarlo, ni pensó en virgencita que me quede como estoy, sino que sin duda tomó las de Villadiego, o en su caso, las de Kentucky, for example.

Ya en el 81, un tierno infante de 12 se hundió en un pozo que repentinamente se abrió a sus pies. Cuando lo rescataron se estimó que el pozo era profundísimo, que ni poniéndo a Tachenko y a sus cuatro primos uno encima de otro desde el suelo se les vería asomar el bigote.El gobierno soltó la pastora imperio para reubicar a las familias en pueblos cercanos, con la consiguiente batalla legal de los mismos. En 1992 el estado de Pensilvania expropió los inmuebles del municipio.

Actualmente sólo quedan un puñado de casas quedan en pie. El asfalto está levantado, arbustos por los lados y humo que sale de las grietas. El sitio ideal desde luego para comprar la segunda residencia. Lo curioso es que los cuatro cementerios del pueblo están en buen estado y la única iglesia que sigue en pie da servicios religiosos los sábados por la noche, en plan after hours. Vamos,que más cinematográfico imposible. Órdenes secretas, cementereios intactos, misas nocturnas… El fuego subterráneo todavía arde, consumiendo una veta de 13 kilómetros de extensión con carbón suficiente para arder 250 años.

Lo mejor de todo es que todavía queda gente cabezona viviendo allí. Poca, pero queda. Por la barbacoa no tienen que preocuparse, ni por la calefacción, aunque la radiografía de sus pulmones debe ser una joyita. Sólo falta que un comercial desesperado llegue hasta ellos intentando colocarles una vitrocerámica a los futuros X-Men.

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