Últimas entregas de las aventuras de Super Sais

 

Resucitó con una nueva crisis y se marcha otra vez cuando parece que las cosas vuelven a normalizarse un poco… Esperemos que así sea.  Al menos confío en que haya podido arrancar alguna sonrisa a los lectores de sus aventuras plagadas de humor ingenuo, quizá lo mejor para una situación tan complicada como la que hemos y aún seguimos viviendo.

Super Sais

Super Sais

 

Irrompible

 

Microrrelato seleccionado en el concurso mensual de la página www.abogacia.es  No ganó al final, pero me divertí mucho escribiéndolo.

 

IRROMPIBLE

   Jacinto era serio, más de silencios que de verbos. De esos tipos que al estrechar la mano irradian el valor de la palabra dada. También un trabajador positivo e innovador. Motivo por el cual había entrado en pleitos con otros empresarios del sector del blindaje que exigían la aplicación del delito de intrusismo profesional regulado en el artículo 403 del Código Penal.

Como abogado y ciudadano comprometido con el reciclaje disfruté con el caso. Mi cliente supo ver la oportunidad. Destinó el añejo stock de un almacén heredado a la protección económica. Cristales blindados a precio irrisorio. Ni una brecha se producía en aquel imperecedero vidrio templado. Las diversas sentencias absolvieron a mi cliente, resolviendo que no se podía discriminar a un empresario que rebajaba los precios legalmente. Se acabó la desigualdad en materia de seguridad. Turismos convencionales, furgonetas o incluso el Papamóvil siguieron revistiéndose con antiguas vajillas Duralex.

 

Super Sais publicado en el periódico digital Cordópolis

Super Sais ve la luz durante unos días en un artículo publicado en el periódico digital cordobés Cordópolis. Una breve descripción del personaje y sus aventuras así como las viñetas de su confinamiento en casa con el C-Villano sirven perfectamente para obsequiarle con esos escasos quince minutillos de fama que todo superhéroe de segunda necesita.

Artículo de Super Sais en Cordópolis

 

Super Sais vuelve a la carga

Pues sí, en estos momentos tan duros en los que el miedo y la incertidumbre campan a sus anchas, el humor siempre es un buen recurso para salir adelante. Por ello reaparece en una historieta Super Sais, tras más de diez años hibernando en uno de esos archivos de proyectos interesantes que al final no llegan a buen puerto.

La idea es arrancar una sonrisa a quienes la lean y olvidar por unos instantes la realidad que nos rodea. Si así ocurre habré logrado mi objetivo.

Super Sais

Super Sais

 

 

Un resumen de la historia se puede ver en el artículo RTVE de hace 12 años.

Chanquete Resurrection entre los 21 libros para leer en verano según Xataka

 

Chanquete Resurrection aparece en la lista de los 21 libros recomendables para leer en verano según los colaboradores y editores de Xataca.

Xataka es una publicación de Webedia para todos los apasionados de la tecnología, convertida además en la publicación líder en tecnología en español, creando una comunidad de usuarios muy informados, influyentes y altamente participativos, que supera los 16 millones de usuarios únicos mensuales.

Entre sus colaboradores y editores hicieron una recopilación de 21 libros recomendables para el verano 2019. Unos son de ficción, otros de divulgación, pero todos, según ellos, idóneos para ir leyendo durante este verano. Y entre el listado me sorprendió encontrar Chanquete Resurrection, publicada en 2006 y que parece que trece años más tarde aún tiene su público. Algo que sin duda me llena de orgullo y satisfacción, que diría otro…

En la crítica me dan una cal y otra de arena, pero me parece acertada. Me quedo con lo de «…pero funciona muy bien como pasatiempo alocado.»

21 libros para leer en verano recomendados por Xataka

 

 

 

Ganador del Concurso Internacional de microrrelatos La Mueca del Pícaro 2018

 

 

Una alegría de vez en cuando nunca viene mal. Como cuando me comunicaron hace poco que había ganado el Concurso Internacional de Relato de Humor Hiperbreve La Mueca del Pícaro 2018 con mi obra Don Ricardo.

El premio lo convocaba el Ayuntamiento de Barbastro (Huesca), junto a otros premios literarios más. Este es el enlace del artículo del Heraldo en el que se comunica el fallo.

 

Microrrelato

Don Ricardo

   Don Ricardo era un profesor singular. Sesentón, gris, huraño, henchido de secretos que no importaban a nadie… Tibia sonrisa bajo mirada aviesa. Alguien al que olvidar de no ser por su peculiar don. Durante años nadie consiguió eludir aquel extraordinario poder en las revisiones de exámenes de su asignatura de Derecho Romano. Fueran estudiantes gallegos, andaluces, vascos, extremeños, catalanes o madrileños, tras salir de la revisión sus acentos se diluían en el aire hasta mutar en una entonación esterilizada y neutra de tinte anodino. Los originales anidaban ya en el alma de don Ricardo, autor del latrocinio, quien los regurgitaba momentos más tarde, como un mantra enfermizo, en una orgía risas, sentencias y expresiones coloquiales que retumbaban con fuerza en las paredes de su despacho.

El resto de profesores del departamento lo escuchábamos en silencio, temerosos de aquellos inquietantes monólogos con acentos diversos. Ninguno quería quedarse a solas con él. Como era mi caso, defendiendo así el tono de la tierruca, de mi naturaleza montañesa frente a aquel infame ladrón de acentos. Sus víctimas, huérfanas entonces de una referencia innata, tornaban a sus hogares, colegios mayores o pisos de estudiantes con la esencia cercenada y el suspenso bajo el brazo, que también iba de la mano. Nadie era capaz de hacerle frente. Hasta que un día ocurrió. Lo recuerdo bien. Fue durante una revisión de los exámenes de septiembre. Una chica salió del despacho, golpeando exaltada la puerta e indicándonos con la mano que nos dirigiéramos hasta allí. Cuando llegamos, Don Ricardo yacía inerte, derramado sobre el sillón de su despacho, con el rostro esbozado en una caricaturesca expresión de terror. Al preguntarle a la chica por lo que había ocurrido, con apenas unos gestos nos lo dejó claro. Era muda.

 La Mueca del Pícaro 2018

 

EL LADO OSCURO

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En los juzgados es conocido como Darth Vader. Formado desde niño bajo la tutela especial de los grandes maestros del derecho, pronto se dejó seducir por el lado oscuro. Para algunos, claro. Sin dar explicaciones, cambió honorarios equitativos y asistencia altruista a gente sin recursos por la defensa de mafiosos y narcotraficantes, vaciando su alma mientras llenaba los bolsillos con potentes minutas. De invocar a Díez-Picazo y citar a Cobo del Rosal pasó a jurar por Rodríguez Menéndez y brindar por los Charlines. Ahora es un afamado gourmet mediático que basa su cocina en los expedientes más turbios. No conoce la crisis. Y sólo a veces, durante sus noches solitarias, añora por un instante al abogado que un día fue, soñando incluso con un recurso de apelación contra la sentencia de esa vida vacía que el mismo dictaminó. Pero es sólo un sueño.

¡SOY UN CARTONIANO!

 

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Lo soltó con rabia. Un esputo visceral, reluciente de orgullo, que años de discreción bruñeron con el paño del silencio. Hasta la fecha no habían desenmascarado a ninguno. La policía tenía certeza de su creación, treinta años antes, en recónditos sótanos de la facultad de derecho de Deusto. Había indicios de ritos iniciáticos, chantajes a profesores, incluso una supuesta lista de miembros situados actualmente en los puestos claves del Poder Judicial. El juez Mínguez era su líder. El cráneo pelón significaba el grado más elevado de aquella sociedad secreta cuyos miembros ascendían conforme menguaban sus existencias capilares. Un proceso que unía fuertemente a sus miembros durante la carrera, al colocarse el birrete, opositando o al peinarse los últimos vestigios el día de su boda. Mínguez, tras gritar aquel exabrupto, aceptó su detención. Sin arrepentirse por liquidar de un bastonazo a aquel hermano traidor que lucía bisoñé durante la audiencia real.