duelo

Microrrelato finalista del VII concurso de microrrelatos del Diaro de Tarrasa, 2016.

 

El día rompió amargo, huérfano de sol pero rico en ese viento helado y atezados nubarrones que acompañan siempre a la muerte. Gabriel mostraba pulso firme, como un ideal bien asumido. El de Vázquez, tembloroso, carne de tiempos sin suerte, de dignidad lacerada con el látigo del desprecio. Allí estaban los dos, frente a frente, apuntándose al alma para acabar de una vez con los sueños perdidos. Comenzó entonces a llover ligeramente. Gotas de vida que humedecieron sus fracasos, resbalando inquietas hasta sanear los recuerdos. Como el de la nueva ley aprobada por el congreso unos meses antes. Para agilizar los numerosos procedimientos judiciales de desahucio y sobrecarga de los juzgados, regurgitaba del pasado una solución extrema impulsada por el hálito de los desesperados: el duelo. Condonación de la deuda a vida o muerte.  A duras penas, los bancos tuvieron que aceptar los nuevos tiempos… aunque supieron adaptarse. Y aquel día, sólo podía quedar uno. O Gabriel, deudor hipotecario, engañado y arruinado por el director que lo buscó durante años, o Vázquez, el becario que finalizaba contrato y le habían ofrecido renovación en caso de éxito. Ninguno disparó.

 

 

 

 

 

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