PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD EN EL INQUIETANTE EDIFICIO DAKOTA

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Pues sí. Sin duda sería el sueño de cualquier Juan Cuesta versus Enrique Pastor del país del tío Sam. Presidente de la comunidad de vecinos del edificio con más leyenda negra de todo Nueva York, limpio de rancios pescaderos mayoristas y gañanes reparte salami, pero eso sí, infectado según las crónicas de malajes, espíritus cabroncetes e inquietantes alquilados de paso que dejan en pañales cualquier maldición gitana de esas de dedo pulgar chupao y agresivos Por estas…

Tan entrañable edificio sito en el número 1 de la calle 72, al oeste de Central Park, fue construido entre 1880 y 1884, a manos del arquitecto Henry Hardenberg, autor de los planos del también mítico Hotel Plaza, y el que aflojó la mosca Edwark S. Clark, propietario ni más ni menos que de las máquinas de coser Singer. Aquellas con las que generaciones de mujeres se dejaron la vida dándole al hilo y moviendo durante horas el pedal con los pies, que cuando terminaban, estos seguían moviéndose solos, como si estuviesen poseídos por Giorgio Aresu y sus compis del ballet Zoom, mientras sus maridos hacían tarde/noche en la taberna, poniéndose tiernos de agua de fuego y panchitos.

Con un estilo propio del renacimiento de la Alemania del Norte y distribución de pisos inspirado en la arquitectura francesa del siglo XIX, su nombre viene de un chascarrillo yanqui referido a lo lejos que estaba de la ciudad. Por lo visto al principio no llegaba ni la electricidad y la gente se refería a él como el edificio ese que está en Dakota, (al norte de EE.UU, frontera con Canadá), vamos, donde picó el pollo. Para que vean que por esas tierras también tienen son salaos y tienen su chispa. El caso es que por muy lejos que estuviese y carecieran de internete y Sálvames de turno, el casoplón fue siempre alquilado al completo, suponemos que por viajantes puteros, amantes furtivos y atareados maridos que hacían un alto en su viaje de negocios para echar una firma con la secretaria, poniéndola mirando a Dakota, posible origen también del nombre del famoso edificio.

La suerte llegó cuando Manhattan comenzó a crecer hacia el norte y se vio rodeado de nuevos y carísimos edificios donde se mudaban los pastosos de la época, revalorizando el perdido lugar donde picó el pollo hasta convertirlo en el sitio ideal en el que poner el huevo. Y aquí es cuando se empieza a poner interesante. Entre sus nuevos inquilinos comienzan a llegar lo mejor de lo mejor. A principios del siglo XX estuvo viviendo allí ni más ni menos que Aleister Crowley, el mítico mago negro más famoso del siglo, creador de la orden esotérica Golden Dawn y conocido como La Gran Bestia. Icono al que idolatraron estrellas del pop como los Beatles, Rolling, Alice Cooper y que según dicen facilitó a Churchill el marketiniano símbolo de la V de victoria, antiquísimo signo positivo egipcio para contrarrestrar aquellos de los que ser servía la Alemania nazi y su numerosa corte de ocultistas. Dada su trayectoria y currículum seguro que lo hizo por fastidiar más que nada. También se cuenta que llegó a celebrar misas negras en las zonas comunales del Dakota y sin pedir permiso. Eso sí que es fuerte.

Por aquella época también se dio un garbeo por allí el actor de terror Boris Karloff, que para no ser menos que su compi Béla Lugosi, al que enterraron vestido de vampiro, a este le dio también por hacer veladas de espiritismo en el edificio, que entre las suyas y las de Crowley aquello tenía que ser como un parque temático. Sólo faltaba el tren de la bruja. Por cierto que cuando Karloff picó el billete, hubo poltergeist esa noche e incluso le dio por presentarse en el eficio, recién estrenado el uniforme de fantasma, y la gente al verlo puso las de Villadiego, o mejor dicho las de Dakota, pero esta vez la de verdad.

Más interesante se pone la cosa cuando llegó Polanski con las rebajas. Y es que en 1968 le dio por rodar aquí su famosa película de terror La Semilla del diablo. El título original es Rosemary´s baby, en España se adaptó, con nuestra típica traducción libre, por La Semilla del diablo, por que claro, aquí la titulas El bebé de Rosa Mari, o El bebé de María Rosa, y aparte del descojone general, igual se llena el cine con señoras fanáticas de las pelis de mediodía de Antena 3 a las que se le atascan los kikos (porque son de las que toman bajo cuerda) en la tráquea al verse en medio de un fregado satánico donde los vecinos hacen de todo menos obsequiar con tarta de arándanos ni jugo de grosella. Dicen que se inspiró en Gerald Brossau Gadner, sumo sacerdote de la brujería Wicca inglesa, y por supuesto inquilino durante un tiempo y hacedor de rituales mágicos en descansillos y cuartos de contadores, para el papel del brujo malo que sale en la peli.

Aunque sólo se rodaron exteriores allí, se lió bien gorda cuando empezaron a aparecer peñas de sectas satánicas y practicantes de la magia negra para evitar el rodaje, entre ellos Charles Manson, asesino de la esposa de Polanski, Sharon Tate, así como se filtraron datos de extraños accidentes ocurridos a miembros del equipo durante el rodaje. Hasta su prota, Mía Farrow le dio un yu yu y posteriormente cortó con Frank Sinatra, quizá el momento más peligroso para los fantasmas del lugar ya que al viejo ojos azules no se la jugaban y después se iban de rositas…

El más célebre suceso ocurrido en el Dakota sería sin duda el asesinato del beatle John Lennon en 1980 en las puertas del edificio, a manos de Mark Chapman, un fan zumbado que obsequió a su ídolo con jarabe de plomo mientras que para él se automedicaba una cadena perpetua de las de bola de hierro y palotes en la celda marcados con tenedor. Debido a una extraña pasión por lo macabro o por lo menos extraño, muchos son los famosos que han vivido o viven allí como Judy Garland, Leonard Bernstein, Lauren Bacall, la viuda de Lennon, Yoko Ono, que sigue viviendo ahí, Jennifer López, Bono, Sting, Paul Simon…

Como fin de fiesta decir que la última película en rodarse allí fue Vanilla Sky, la versión yanqui de Abre los ojos, y que el último famoso en comprar un apartamento allí ha sido Alec Baldwin, por más de 8 millones de dólares. Algo inquietante, con la historia del edificio y un actor tan malo que se gaste esa pasta para vivir allí… Lo mejor de todo es que para vivir allí, y no digamos que para ser presidente, hay que pasar el durísimo filtro de la comunidad de vecinos, quienes por cierto suspendieron a Antonio Banderas y Melani Griffith en 2005, dicen que con un 4,5 y ni les dejaron ir a revisión ni entregar un trabajo para subir nota… No sé, pero en ese edificio pasa algo. Y más si Alec Baldwin es presidente, que si se sigue la tradición española, el último que llega la pela…

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